Se nos describen también otros aspectos como la Revolución rusa o las primeras luchas de las mujeres por la igualdad.
Al parecer se trata del primer libro de una trilogía que Ken Follet tiene pensado completar con otros dos libros que nos hablarán de la II Guerra Mundial y del resto del siglo XX.
Me acerqué al libro de moda de las pasadas navidades con muy poco entusiasmo. Soy uno de esos bichos raros a los que los Pilares de la Tierra le parece un folletín totalmente previsible y con los personajes más planos e infantiles que uno pueda imaginar. Es una de esas ocasiones en que a mí hay algo que me parece muy obvio (que el libro era malo...) y que no entiendo cómo a toooodo el resto del mundo mundial le apasiona lo que está clarísimo que es chungo. En fin... ya sabemos el chiste del tipo que va por la autopista y todos los demás son los que van en sentido contrario... yo qué sé.
El caso es que cayó por mis manos (desde las manos de mi suegra, para más inri), y me dispuse a leerlo. Hay que decir que también soy del tipo de lector que, cuanto más tocho es el libro, mejor pienso que va a ser, aunque está vez confieso que tenía miedillo ante un libro de más de mil páginas de un autor que no me había gustado.
Bueno, pues tengo que decir que me lo he pasado bien leyéndolo. Sobre todo porque el libro nos cuenta de manera muy amena toda esa parte de la historia concerniente a porqué se hizo la primera gran guerra y como se dió por terminada, parte de la historia en la que yo, personalmente, estaba un poco pez. El libro no se centra tanto en las batallas (aunque haberlas haylas...pero de eso ya controlaba un poco más, ya me conocéis...) como en los trapicheos políticos y maniobras de los diferentes países implicados, y lo cierto es que me empapado de muchas cosas que desconocía. Hay que reconocer a Ken Follet un inmenso trabajo de documentación que, con las oportunas licencias, hace que la novela sirva también como libro de historia. Para mí eso ha sido lo mejor, sin duda.
Si hay que hablar de lo que es novela puramente, los personajes me siguen pareciendo sencillotes, y casi siempre adivinas cómo va a terminar cada uno, pero al menos se ha ahorrado esta vez a los malos, malotes que te pasas, y las tramas se dejan seguir con interés. La parte ficticia sirve para que el relato no sea un árido pasaje de enciclopedia, y vas aprendiendo historia de manera entretenida.
Es cierto que el libro es muy largo, y en ocasiones puedes desfallecer un poco, pero supongo que los amantes de la novela de bolsillo lo descartan en cuanto lo ven en la estantería.
En definitiva, he tenido que recomponer mi valoración del señor Follet, con un libraco entretenido que te explica muchas cosas de la Primera Guerra Mundial, o lo que es lo mismo, de porqué luego tuvimos que montar una Segunda.